Los factores esenciales del "modelo productivo" defendidos conceptualmente por el Plan Fénix están haciendo agua. La cuenta corriente generó un superávit de 0,8% del PBI en el último año acumulado. Está a un nivel de dos puntos menos que un año atrás.
Después de una década, en 2012 la cuenta corriente será claramente negativa. La ampliación del "rojo" fue motivada por un creciente déficit comercial, en el área de servicios, y por mayores movimientos de remesas al exterior. La pérdida de competitividad expresada en la cuenta corriente, junto con el impacto negativo del recalentamiento, incidirá en la evolución de las reservas del Banco Central. Estas se mantendrían estancadas este año o, tal vez, en leve retroceso.
El costo del financiamiento para la Argentina sigue siendo de los más altos entre los países emergentes. Se espera llegar a un acuerdo para salir del default con el Club de París, con el fin de regularizar la situación financiera con la comunidad internacional y retornar a los mercados de capitales en 2012. La incertidumbre del sistema económico se sintió en la fuga de divisas que fue mayor a la esperada. En el primer trimestre, esa fuga ascendió a U$S 3.700 millones y se estima que alcanzará los U$S 17.000 millones en el acumulado de este año. Los depósitos a plazo fijo continuaron en ascenso (40% interanual). Así, la salida de capitales no está generando, hasta ahora, una caída en los depósitos a plazo.
Son tímidas las señales de enfriamiento del nivel de actividad. Una moderación en el ritmo de crecimiento del consumo sería deseable (en otras palabras, un "ajuste", cuestión que está muy cuestionada por el Gobierno). Son necesarias modificaciones en el frente monetario y fiscal. Se trata de un ajuste lógico como mecanismo para disminuir la inercia inflacionaria. En forma complementaria o alternativa, parece razonable comenzar a modificar el tipo de cambio, siempre que se encare primero la estabilización, con el fin de compensar la inflación acumulada. El Gobierno, al igual que en años electorales anteriores, apostará a un tipo de cambio estable y tasas de interés bajas al menos hasta octubre.
La inversión estimada evidencia una fuerte expansión anual en el primer semestre (18%), aunque inferior a la del semestre anterior. El consumo privado crece fuerte, sin que la inflación lo amortigüe. Se prevé un crecimiento de las importaciones del 30% para este año. Los controles de Guillermo Moreno son marginales respecto del agregado de las importaciones.
Las compras al exterior totales han crecido después del impacto de la crisis financiera internacional con una elasticidad-PBI mayor a la histórica. La recuperación de la producción resultó intensa y arrastró compras estimuladas por un peso fuertemente apreciado. Las importaciones más que duplican el crecimiento de las exportaciones en este semestre.
La Argentina ha vuelto a ser importador neto de combustible en 2010, después de casi 20 años. Este desequilibrio contribuye directamente a la existencia de déficit gemelos inevitables en 2012. Pese a la robusta expansión y de la recuperación real, aunque dispar, de los salarios, la distribución del ingreso apenas mejoró en el segundo mandato kirchnerista. La pobreza sigue estable en el 25%. La inflación fue más perjudicial que el derrame positivo del crecimiento para que la inequidad aumente sobre el final del segundo gobierno kirchnerista. Existe una agenda amplia de mejoras para reinventar el modelo productivo.